Trames et noeuds entrelaçant le sud au nord, le nord au sud - Tramas y nudos entrelazando el sur al norte, el norte al sur

dimanche 5 avril 2015

"La reciprocidad y la alienación religiosa" de Dominique Temple

Las guerras de religión compiten en atrocidad con los genocidios. Pero la alienación religiosa es un tema difícil ya que las cuestiones que interesan a los religiosos fueron ignorados durante mucho tiempo por los científicos. Recién desde enero 2015 se multiplican investigaciones, coloquios y publicaciones sobre los radicalismos y los totalitarismos. Este texto de Dominique Temple, publicado en 2003 (La Teoría de la Reciprocidad, La Paz: GTZ/PADEM), aborda la alienación religiosa desde la reciprocidad.  

Resumen de las finalidades de la reciprocidad

La primera relación de reciprocidad, en la que nace el sentimiento de humanidad, es la reciprocidad de parentesco, estudiada por Claude Lévi-Strauss bajo el nombre de “intercambio de mujeres”. Pero la reciprocidad interesa inmediatamente a todas las actividades humanas, las “prestaciones totales” de Marcel Mauss, que producen el sentimiento de una presencia espiritual generalizada que Mauss llama entonces con un nombre polinesio, el mana.
Cuando esta fuerza espiritual se manifiesta como revelación de sí misma, se revela de manera afectiva, como la afectividad de la libertad. La reciprocidad constituye, en efecto, una matriz en la que fuerzas antagonistas, tales como la cohesión del grupo y la singularidad de los individuos, la homogeneidad del parentesco y la diferenciación exogámica [1] que se relativizan mutuamente hasta producir en el psiquismo humano una resultante que no es solamente la ausencia de toda determinación física o biológica, sino la aparición de la conciencia de conciencia.
Es, con todo, la naturaleza, puesta en juego por la reciprocidad, la que permite el nacimiento de esta conciencia de conciencia inmaterial. La revelación de la conciencia a sí misma es manifestación sobrenatural, solamente si llamamos naturaleza a las fuerzas físicas y biológicas.
La conciencia humana es sentimiento de sí misma, cuando las fuerzas físicas y biológicas, confrontadas por la reciprocidad para producirla, son integralmente relativizadas por su antagonismo ; pero ella es iluminación del mundo y se convierte en el sentido de las cosas, cuando una de esas fuerzas queda en exceso sobre la otra en relación a su momento contradictorio.
Puede ser, entonces, una conciencia afectiva pura cuando resulta de un momento en sí mismo contradictorio o, al contrario, convertirse en una conciencia objetiva cuando en sus límites queda una parte no-contradictoria. Desde entonces, es posible desarrollar, ora la interioridad de la conciencia de conciencia por la intensidad de su emoción, ora invertir esta emoción en la otra orientación y convertir esta intensidad en conocimiento de las cosas. Estas dos orientaciones, que han sido reconocidas en el origen de la conciencia humana [2], se excluyen mutuamente [3].

La conciencia humana en un sistema de intercambio y en un sistema de reciprocidad

Sin embargo, la mayoría de los antropólogos sostienen la idea que lo propio de la conciencia humana es ser conciencia de algún horizonte como objeto de conciencia, y lo llaman entonces conocimiento. Es a la conciencia como conocimiento que concedieron la primacía y la conciencia emocional se juzgó irracional.
Queda el hecho de que, al desconocer así el rol de la orientación mística del espíritu, el pensamiento se encierra en el mero conocimiento de las cosas y propone una definición cada vez más pobre de lo que está en el corazón de la conciencia humana, el sujeto mismo, vaciándolo de toda auto-consistencia.
Pero parece que no puede ser de otra forma, cuando la conciencia de conciencia está pensada a partir de una experiencia individual. Y bien, en una sociedad regida por la economía de intercambio, cada uno está programado para no pensar sino a partir del interés y por ello de forma individual.
No ocurre lo mismo en una sociedad de reciprocidad, en la que se comprende espontáneamente que la conciencia de conciencia es engendrada a partir de una relación de la conciencia con la de otro. Cuando por la reciprocidad, la conciencia de cada uno esposa a la de otro, la conciencia de conciencia que resulta de ello, es en efecto, común a ambas partes. La conciencia de conciencia es ciertamente una conciencia de sí misma, pero que se presenta como otro sujeto que sí mismo y que se puede llamar, para demarcarla del yo de cada uno, trascendental. Un tal sujeto es la humanidad en cada uno de nosotros. Hay que disociar, ese Sujeto del yo y a este Otro del otro.
Un Sujeto semejante nacido de la reciprocidad es él único en condiciones de manifestarse en primera persona, de una forma puramente espiritual. Inmediatamente, se manifiesta de una forma distinta a la de las expresiones biológicas, a través de la Palabra pero desdoblada entre lo que es sí mismo como Sujeto y lo que es el Otro como otro Sujeto, lo que autoriza por una parte una reflexión del Sujeto sobre sí mismo y por otra parte una aprehensión objetiva (en el sentido que da a este término el hecho de ser reconocido como verdad o referencia por todos quienes participen a su génesis).

Los espíritus

La Palabra que traduce un sentimiento semejante, liberado de toda materialidad, utilizará un significante que no pueda evocar ninguna determinación, un significante arbitrario, por ejemplo el imana en los Hutus y los Tutsis de Ruanda (África), el kakarma en los Aguarunas del Perú, la charis entre los antiguos Griegos, el mana en los melanesios ; tal sentimiento es independiente de los caracteres propios a la personas implicadas en la relación de reciprocidad, depende más de la estructura en la cual participen estas personas. En este sentido, es un espíritu que se recibe participando de la estructura.
Puesto que una misma persona puede ser comprometida en distintas estructuras de reciprocidad, podrá ser habitada por varios espíritus, adquirirlos o perderlos. La energía que resulta de toda estructura de reciprocidad da sentido a todo lo que la reciprocidad pude implicar bien que las cosas utilizadas en la reciprocidad adquieren un valor simbólico o que las fuerzas puestas pendientes para construir la reciprocidad no sean iguales y que la que aparezca en exceso al horizonte de la conciencia afectiva se defina como polaridad objetiva (es decir no-contradictoria) de la conciencia. Sin embargo, como la conciencia afectiva aparece mientras que desaparece todo horizonte particular, el espíritu parece nacer de nada, sino de sí mismo, y pueden suponerlo al origen de la naturaleza, a la cual da sentido, y en consecuencia, como su creador.
La “conciencia afectiva de lo sobrenatural”, para retomar la categoría de Lévy-Bruhl, nace de una relación que no puede ser sino contradictoria en sí misma ya que resulta del enfrentamiento de fuerzas antagonistas gracias a la mediación de la reciprocidad, pero se manifiesta por un sentimiento que, por su naturaleza afectiva, es absoluto en sí mismo [4]. Un sentimiento semejante comunica enseguida ese carácter absoluto a la Palabra que lo expresa. Su decir es Verdad. La primera Palabra será, pues, Ley o Mandamiento [5].
Cada relación de reciprocidad es la matriz de un sentimiento vivido por los socios de la relación de reciprocidad como la llegada de una potencia espiritual perfectamente libre y soberana (la toda potencia divina). Los occidentales, que dan la primacía a la conciencia objetiva, rechazan a estas potencias toda realidad existencial, material, pero deducen también a veces que son ilusiones. El hecho, ya, de no participar de relaciones de reciprocidad los impide seguramente de ser la sede de tales sentimientos o tales espíritus. No hacen ya la experiencia de las conciencias emocionales, la experiencia directa de los espíritus. En toda sociedad de reciprocidad, al contrario, los espíritus son sentimientos reales probados por todos los miembros de la comunidad. Constituyen incluso la naturaleza espiritual de una comunidad. Tienen una eficiencia sobre el comportamiento de los unos o de los otros. La lesión de las matrices de reciprocidad produce, por lo tanto, graves perturbaciones en el psiquismo de los miembros de la comunidad. Los terapeutas, en estas comunidades, lo saben bien que para restablecer el equilibrio psíquico (y psicosomático) de una persona en dificultad, le proponen rituales donde la reciprocidad se restablece en un plan imaginario, con el fin de servirle de modelo y permitirle reconstruir en su vida las estructuras perjudicadas.

Las dos Palabras

A partir de la primera palabra, la que dice yo, se revela una nueva estructura de reciprocidad, como si el yo guardaba en el centro de su “absoluité” emocional el secreto de la reciprocidad. El yo es realmente reversible en ti, es decir que ha de sentido sino para dirigirse a otros. La palabra del yo del ser tiene para estructura ocultada la reciprocidad [6].
Es por el otro que se habla y de que se espera una respuesta. Ahora bien, todo significando se presenta a la conciencia como no-contradictorio, y tenemos aquí lógicamente dos opciones no-contradictorias posibles : la de la unión y la de la oposición. El tema que se exprese por la Palabra de unión, es el él. El tema que se exprese por el otro que significa la oposición, se dice por un duelo : mí-ti (hijo-padre, tío-sobrino, hermana-esposa…) y pronto por uno de estos términos solamente que implica el otro implícitamente.
La estructura de origen de las dos Palabras es, para una de ellas, aquella que los lingüistas reconocieron en la oposición diádica, la diferenciación, la oposición correlativa, la disyunción. La otra, esa inversa que se reconoce en la unión, la correlación, y que los lingüistas llaman conjunción.
Palabra de oposición, Palabra de unión. La primera está en el origen de los procesos de clasificación y del pensamiento científico. Nada tiene de sorprendente que haya sido inmediatamente reconocida por los pensadores occidentales como modalidad fundamental del lenguaje simbólico. Esta Palabra reconduce la reciprocidad en el sentido tradicional del término, es decir, como principio conciente de organización de la sociedad. Lévi-Strauss incluso ha intentado reducir esta modalidad de la función simbólica (la palabra de oposición) a un proceso vital, y la reciprocidad al control psicológico del principio de oposición. Pero es allí confundir la génesis del sentido con la de la vida, y reducir la función simbólica a una modalidad de la energía vital [7].
Pero la conciencia humana dispone de una segunda posibilidad de expresión : la Palabra de unión, el origen de la palabra religiosa. La Palabra de unión no distingue ni clasifica ; reúne, al contrario, todo en la unidad. Quiere expresar lo que trasciende las relaciones biológicas de una comunidad, como una conciencia de sí única para todos sus miembros. Requiere un significante capaz de llevar en su propia naturaleza lo que puede igualmente manifestarse por el juego de los términos opuestos y correlacionados que se diferencian el uno del otro.
Es fácil verificar que si los primeros discursos humanos utilizan oposiciones correlativas tales como lo alto y lo bajo, la luz y la sombra, lo caliente y lo frío, etc... también utilizan términos medios, tales como el centro, la cumbre, el medio, el gris, el árbol, el corazón, etc... Lévi-Strauss mismo, dio una idea de esta Palabra cuando la convierte en un principio de organización social, que él llama el “principio de casa” [8].

El yugo del significante

Pero ¿por qué no dispone la conciencia de medios propios para traducir lo que es de un orden diferente al de las fuerzas físicas y biológicas y por qué debe pasar bajo el yugo de significantes no-contradictorios ? ¿Por qué ese yugo ?
Si la Palabra es la expresión de una conciencia afectiva, brotada de la experiencia contradictorial de las fuerzas antagonistas, esta expresión no puede hacer, pareciera, el impás del cuerpo ni de la naturaleza. Si lo hiciese, sería encerrada en lo absoluto. Por encierro, habría que entender una homogeneización de segundo nivel, pero de la misma naturaleza que la homogeneización que fue necesaria relativizar por la diferenciación para darle nacimiento. Y esta homogeneización sería una forma de muerte para lo contradictorio mismo, por consiguiente para la conciencia de conciencia (para la consciencia afectiva pero también todo sentido).
De este encierro escapa la conciencia de conciencia (en tanto que ella misma es contradictoria) rehusándose a permanecer idéntica a sí misma, prisionera de lo que podría llamarse la unidad de contradicción. Ella deriva entonces en lo que le es opuesto de una homogeneización del Absoluto, deriva en la diferencia de este.
Esta actualización de la conciencia en el seno de las fuerzas de la naturaleza, es una suerte de diferenciación en un segundo nivel. La revelación, engendrada por la relativización de las fuerzas antagonistas de la vida y de la muerte, amenaza con encerrarse en su identidad ; procede al movimiento inverso de dar sentido a la naturaleza. Los Ancianos decían que el espíritu daba una alma a cada cosa de la naturaleza o nombraba las cosas como siendo o habiendo sido humanas [9].
Sin embargo, la diferenciación de segundo orden, a su turno, debe ser relativizada así como la homogeneización de segundo orden, para que el Absoluto no se hunda en una dinámica no-contradictoria y para que continúe la génesis de una potencia espiritual de un orden superior.
Homogeneización y diferenciación de segundo orden se relativizan el uno por el otro para constituir la matriz de lo que nos parece estar en el origen de la idea de la resurrección. La resurrección es aquí el renacimiento de la conciencia de conciencia por ella misma. El Absoluto no es pues todo. Más allá del Absoluto están la encarnación y la resurrección, de donde procede el espíritu que calificaremos como puro [10].

Los tres niveles de la reciprocidad

Pero ¿por qué la afectividad de una conciencia revelada a sí misma, en el seno de la interioridad de una relación recíproca, no se traduce de forma directa ? El absoluto que la caracteriza ya explica esta imposibilidad. Pero una explicación semejante es negativa ; significaría una impotencia, lo que sin duda no está en la naturaleza de lo absoluto. El absoluto, al contrario, garantiza la alteridad radical de cada uno. Una Alteridad, que E. Lévinas opone a la Trascendencia de lo Mismo, una Alteridad que no puede reducirse a la diferencia, que no puede integrarse en la organización de las formas superiores de vida, una Alteridad irreducible.
En lo real, la reciprocidad quiere decir : “que casarse a la hermana del adversario, ofrecer la hospitalidad al enemigo en peligro, ocupar el herido en vez de acabar con el, compartir las comidas con quien está privado de ellos …”. De estos actos todos los días reiniciados, reflejan los mismos sentimientos primordiales, la gracia, la amistad, la responsabilidad, la justicia, y no es hombre que, naciendo de las matrices de reciprocidad concretas, no esté constituido inmediatamente como ser humano, libre, dotado de voluntad, responsable, justo, amistoso y bueno.
Pero estos valores inaugurales son tributarios de obligaciones materiales, y la Palabra designa inmediatamente las condiciones de su nacimiento como dificultades naturales : el prestigio es la obligación de dar lo más posible, el honor la obligación de venganza… Ahora bien con la ayuda de las representaciones de lo real, es posible construir estructuras de reciprocidad ideales por las cuales podrán nacer sentimientos liberados de las dificultades de lo real. Por lo tanto, que la eficiencia del simbólica que da a cada uno su nombre de hombre se asigna a la Palabra, una representación, un símbolo puede substituirse al real : el desposorio se convierte en una prenda. Máscaras, totems y dones son palabras significativas en su contexto cultural, que pueden redistribuirse según relaciones de reciprocidad homotéticas de las relaciones de reciprocidad de lo real. Emancipados de su contexto, tales símbolos se convierten en referencias y toda imagen o representación de esta naturaleza transporta el mana. Son cosas consagradas.
Una reciprocidad imaginaria que redobla la de lo real se forma por manera idéntica a partir de la reciprocidad negativa como a partir de la reciprocidad positiva : entre los Awajún (Aguarunas del Norte de Perú) [11], la Palabra tributaria de la reciprocidad de venganza encarga el asesinato. Para reaparecer más allá de su actualización en el asesinato, debe encontrar del sentido al interior de la reciprocidad de los asesinatos reales : exige que el homicida sufra la muerte. Cuando la palabra que designa la venganza pide matar, y compromete a la víctima o al clan de la víctima al asesinato, estamos bien en lo real. Pero, si esta eficiencia se asigna ahora a la propia palabra, se interpretará cualquier muerte sufrida incluida la muerte por accidente o enfermedad, como la eficacia de una palabra profesada por un enemigo. La muerte accidental o natural se informa así a un asesinato imaginado, y se percibe el propio mundo real en adelante como un reflejo de este mundo imaginario. El imaginario se vuelve más real que lo real ; el mundo natural no es más sino una sombra de éste. Los almas o espíritus viven en un cuerpo y le dan para un momento alguna consistencia, algún realidad, antes de que da la vuelta al polvo, y que se pierda en el movimiento perpetuo de la naturaleza. El imaginario se ha substituido al real.

El tercer nivel : lo simbólico puro

A partir de la Palabra de unión y de la Palabra de oposición hemos entrevisto entonces dos discursos que conducirán la génesis del espíritu humano a organizar la sociedad ; uno tiene carácter científico, la otra carácter religioso. Cada una de ambas palabras dice los mismos valores humanos fundamentales : responsabilidad, justicia, libertad... [12]. Cada una manifiesta la eficiencia de esas fuerzas espirituales, aunque de manera excluyente respecto de la otra, en tanto que polarizadas por contrarios (la diferenciación y la unión). Pueden cohabitar, pero cada una en el límite de la otra.
Cada una de las dos Palabras puede hacer aparecer a la luz del día el secreto de su nacimiento y desplegarse como nueva matriz de libertad. Puede relativizarse a sí misma, en efecto, y de esta relativización renacerá una libertad más alta.

A partir de la Palabra de oposición

La antropología desde hace mucho tiempo mostró cómo las sociedades se organizan según este principio de oposición.
Si la Palabra que dice el sentimiento de ser humano por la oposición amigo-enemigo (blanco opuesto a negro) puede invertirse (“yo soy el polo de enemistad cuando tú te defines como el polo de amistad, pero yo soy el amigo cuando tú te defines como el enemigo”), el redoblarse indica que Yo es, a la vez, enemigo o amigo de un Tu que es, a la vez, amigo y enemigo. Los dos mitades, entonces, son correlativas de tal manera que la amistad está íntimamente unida a la enemistad, creándose así una distancia social propicia de la cual nacen sentimientos más complejos que el de la sola humanidad, y que tendrán sentido el uno en relación al otro. Lévi-Strauss da una buena definición de esas organizaciones dualistas :
« Ese término define un sistema en el cual los miembros de la comunidad - tribu o pueblo - se reparten en dos divisiones que mantienen relaciones complejas que van de la hostilidad declarada a una intimidad muy estrecha, y donde diversas formas de rivalidad y cooperación se encuentran habitualmente asociadas… » [13].
A través de la Palabra de oposición, los Aymaras (Bolivia) se dotan de una primera distinción que permite decir que, entre las mitades negra y blanca se encuentra su sentimiento de ser humano, pero esas dos mitades iguales entre sí son llamadas churus (madres), que llevan qallus (camada de pequeños). En el lenguaje pictórico de los Aymaras, cada mitad blanca o negra está rayada con la otra, la negra con blanco y la blanca con negro. Así, las mitades se relativizan ya que, por el redoblarse inverso de su diferencia, encuentran cierta identidad (negra y blanca) cada una y, sin embargo, la diferenciación opera nuevamente, ya que así nacen, al interior de esta identidad reencontrada cuatro secciones : las cuatro comunidades de base (ayllus) de la sociedad aymara [14].
La humanidad se despliega, entre los Aymaras, entre los dos polos. El otro siempre es el espejo del Otro, pero el Otro es desde ahora otro superior o, por lo menos, de otro nivel que el de la reciprocidad de las fuerzas concretas de la vida. Es Otro, nacido de la reciprocidad del lenguaje, ya que la reciprocidad fue reproducida de manera conciente, como regla de reciprocidad que puede aplicarse a todo.

A partir de la Palabra de unión

Los Aymaras hacen malabarismos con la Palabra de oposición, pero también con la Palabra de unión. ¿Cómo se puede escapar al yugo de la Palabra de unión cuando ésta se institucionaliza como principio de unión ?
La Palabra de unión reúne todo, hace converger hacia un centro - la unidad de lo contradictorio - los sentimientos que nacen del frente a frente de la reciprocidad de origen. Una cumbre tal que focaliza la totalidad en un punto único, es el hogar del altar.
La Palabra de unión, sin embargo, extiende ahora su poder, irradia, difunde y el centro se convierte en el centro de la redistribución de los valores espirituales. La fuerza centrífuga de la redistribución redobla, invirtiéndola, la fuerza centrípeta del principio de unión.
¿Cómo una redistribución de lo mismo puede escapar a su eterno retorno ? Pero si el todo se relativiza a sí mismo y deja de ser él mismo, entonces la Nada toma alguna consistencia. Entre el Todo y la Nada que la rodea, la frontera no puede ser eliminada bajo pena de poder traducirse por una oposición entre contrarios. La frontera, entre el uno y el otro, se convierte en una zona intermedia ; en la luz que palidece, pasa progresivamente a la sombra de las tinieblas que se aclaran. La redistribución no es solamente repartición de bienes entre los que no tienen bienes. La comunidad no es cerrazón de lo similar sobre lo similar, sino apertura de lo semejante hacia lo no semejante.
¿Qué quiere decir apertura hacia la Nada del Todo ? Los Kashinawas del Perú [15] responden que no se puede saber nada de esa nada, pero que se puede reconocer su huella : en el orden kashinawa, la huella de lo que lo destruye y lo corrompe. La pureza del ser kashinawa está afectada en ello, debido al hecho de que los occidentales llegaron a poner en peligro los principios de la reciprocidad kashinawa.
Pero ¿es suficiente reconocer al otro por sus huellas, para venir al cabo de la alienación religiosa ? A partir de la relativización del centro y de la periferia, la idea de un pasaje continuo y, sin embargo, diferenciado significa que existe, entre el brillo de la revelación pura y las tinieblas de lo que está fuera del Todo, una región indecisa, una zona de penumbra en la que, a veces, se aventuraba Francisco de Asís cuando se dirigía al hermano Lobo o a la hermana Muerte. Llamar hermano al lobo, y hermana a la muerte, está más allá de las significaciones ordinarias…
Este sobrepasar poético es un juego de discurso que libera lo espiritual de los límites del imaginario, del yugo de significantes, como los del día o de las tinieblas, con los cuales buscamos decir las cosas.

La alienación religiosa

Pero en vez de relativizarse, la Palabra de unión puede al contrario convertirse en totalitaria. ¿Cuál es entonces la suerte de la afectividad de la libertad, que hemos reconocido como el sentimiento puro de la revelación, cuando ésta se traduce por la Palabra de unión ?
La Ley que dice la Verdad en su único significante, símbolo de la totalidad, es dogma, y lo que ella no reúne bajo su techo está entonces privado de ser ; es decir, que, para ella, es nada. El que limita la Ley a su imaginario, ignora todo lo que no pasa bajo su yugo. Rechaza, como a aquello que no hace parte de la humanidad, a lo que no entra en la reciprocidad traída a él por el principio de unión y se cree autorizado a negarlo así mediante la espada o el fuego, o la rueda, el muro, el machete o la violación. El infierno es su firma.
Sami A. Aldeeb Abu-Sahlieh cuenta que :
« El embajador de Arabia Saudí en Londres, el Dr. Ghezi al-Qussaybi, le dice a la periodista que lo entrevistaba el 13 de mayo de 1993 en la radio BBC sección inglesa : “Ignoro lo que ustedes entienden por “Comité de los Derechos Humanos”. Nosotros, en Arabia Saudí, conocemos los derechos determinados por la ley islámica y consideramos a los tribunales como a los guardianes de esos derechos. No he escuchado hablar de institución islámica en el pasado que se llame Comité de los Derechos Humanos. Hoy en día, cualquier ciudadano puede dirigirse al tribunal para quejarse si cree que uno de los derechos del hombre fue violado... Yo, en cambio, veo mal cómo tres o cuatro personas puedan decidir, por millones de personas que los designaron, mediante un oscuro mandato, para organizar los derechos del resto del pueblo” » [16].
Este hombre habla por la Palabra de unión institucionalizada ; una palabra que pretende echar su red en la humanidad desde el comienzo hasta el fin de los días. Quien dice unión lo dice todo, y el todo sólo puede tener, en la Unión, un solo significante. Desde su punto de vista, es pues imposible que los comités de defensa de los derechos humanos puedan legitimarse frente a la ley islámica y frente a los tribunales guardianes de la Ley.
El Papa Juan Pablo II recientemente impuso un similar desafío a la libertad añadiendo al Credo de los católicos (la profesión de fe del símbolo de Nicea-Constantinopla) la exigencia de la sumisión voluntaria, explícita como obediencia de la voluntad y la inteligencia a la enseñanza de la persona del soberano pontífice, no sólo en el marco de su infalibilidad sino en el de su magisterio ordinario [17]. Un juramento de fidelidad acompaña esta enfeudación para aquellos que tienen un cargo a ejercer en nombre de la Iglesia.
Desde el punto de vista de los derechos humanos, esta sujeción de la voluntad y la inteligencia, no sólo al enunciado de la Ley sino a las modalidades de la ley, tal como son definidas por una autoridad que se pretende de derecho divino, aparece tan enorme como la pretensión del embajador de Arabia Saudí de ignorar la democracia.
Y con todo, el despotismo espiritual, que sea romano o saudí, más bien se acepta por los fieles. La docilidad es inherente a todas las comunidades constituidas por comunión. El yugo bajo el cual debe pasar la palabra se acepta para acceder a una unidimensión del ser que parece superior a la de su propio “quant-à-soi”. La fidelidad de quien cree se obtiene en nombre de los valores espirituales que el jefe dicta en nombre de todos.
Una semejante fidelidad se obtiene en nombre de los valores espirituales que el jefe dicta para todos. El coraje es exaltado, la generosidad es exaltada, la confianza es exaltada, pero la pretensión de la palabra de unión a focalizar esas virtudes en un objetivo, cuya definición se inscribe en el imaginario de un individuo, transforma esta exaltación en sumisión.
Y, sin embargo, el despotismo espiritual, ya sea romano o saudí, más bien es aceptado por los fieles. Esta manifestación de docilidad es, en efecto, inherente a todas las situaciones en las que la comunidad se realiza por comunión. El peso del yugo, bajo el cual debe pasar la Palabra, es el sacrificio consentido para acceder a una dimensión del ser que parece superior a aquella de su propia existencia.
Es, pues, sorprendente que millones de hombres hayan podido considerar como poca cosa el precio a pagar por dar realidad a ese Dios ; cristiano, musulmán, fascista o comunista y descalificar la vida ordinaria, los sudores y las lágrimas, cuando no participan de su íntima convicción, como si no se tratara sino de manifestaciones de seres impuros o reducirlos a humores y excrementos. Para integrarlos a pesar de todo y bajo su forma negativa a la idea del Todo, es necesario designarlos como las expresiones del Mal. No asombrará que el campeón de los integristas cristianos, Juan-Pablo II, pueda declarar :
« Sí ! El hombre se ha extravio, los predicadores se extraviaron, los catequistas se extraviaron, los profesores se extraviaron. Es porqué ellos no tienen más el valor de amenazar del infierno » [18].
La pretensión a la verdad para el uno, la condena al infierno para otros.
Sami A. Aldeeb Abu-Sahlieh prosigue :
« Todos hemos aprendido la siguiente historia : “Si veis en mí un defecto, corregidme”. Alguien le respondió : “Por Dios, si encontramos en ti un defecto, te corregiremos con la espada”. Unmar replicó : “Alabado sea Dios, porque existe en mi nación quien corrija a Unmar con la espada”. Evidentemente, vivimos en un sistema social en el que el diálogo está barrido y en el que la espada es la principal maestra de pensamiento. Un sistema construido sobre verdades absolutas que se sirve del anatema (al-takfir) y de amenazas de muerte que no tardan en concretizarse. Eso ocurre casi cotidianamente en Argelia, Egipto y otras partes » [19].
Seamos justos : eso no sólo pasa en los países musulmanes. Cuando A. Hitler imponía su ley en Francia,
« El 5 de enero de 1941, los cardenales y arzobispos franceses reunidos en París le escriben al papa Pío XII su versión consoladora de la ocupación hitleriana del país : ”Ya se anuncian los frutos de la salud : muchas almas se abren a la luz divina ; las lecciones providenciales de la prueba comienzan a parecer a los ojos de los hombres avisados ; ciertos dones esenciales de la moral eterna son oficialmente restituidos…”. La respuesta del soberano Pontífice está fechada el 28 de febrero de 1941 : “La carta que Nos han enviado para hacerNos partícipes de vuestros sentimientos, de vuestras esperanzas, de vuestras resoluciones en este momento en que la mano de Dios se adensa en vuestra querida patria…” » [20]
¡El brazo de Hitler, la mano de Dios ! Faltaría pensar...
Pero es cierto que, desde hace siglos, la Iglesia Católica condena a los Judíos al infierno. Al pueblo que se dice de la revelación, como todos los pueblos que se dicen elegidos por el nacimiento del espíritu, a partir de la consumación de las fuerzas de la vida y la muerte, la Iglesia lo condena a muerte ! so pretexto de deicidio !.
Los Judíos no son los únicos en haber sido enviados al fuego eterno por los católicos. Los comunistas también y Pío XII, que no encontró de qué anatematizar al nacional socialismo, proclamó, en cambio, como intrínsecamente perverso al comunismo !.
La pretensión a la verdad, para los unos, y la condena al infierno, para los otros. Los campos de exterminio, para aquellos que no son reconocidos en el horizonte de la palabra que se dice todopoderosa ; las cámaras de gas y los hornos crematorios para aquellos que son reconocidos como los que pudieron contestar la autoridad suprema, tales como los hijos de Jacob, están entonces enmarcados por el silencio de aquellos para quienes el infierno anunciado, por fin, es realizado.
Al principio de su carrera, Hitler lo decía bien muy. Al final del segundo capítulo de Mein Kampf, escribe : « Hoy considero actuar de acuerdo con la voluntad del Creador todo-Potente ; defendiéndome contra el judío, yo combate para salvaguardar la obra de Nuestro Señor ». Y en un discurso en Munich en 1926 : « Durante milenios, la enseñanza del Cristo fue fundamental en la lucha contra el Judío como enemigo de la humanidad. Yo acabo la tarea que el Cristo comenzó. El Nacionalsocialismo no es nada de otro que la realización práctica de la enseñanza del Cristo » [21].
Los cristianos condenaron a muerte a los Judíos porque los publicaban deicidas. Hitler reconoció al contrario en el pueblo judío, la conciencia humana como pura revelación, como Dios, y es finalmente por esta razón que lo puso a muerte. La diferencia en la concepción del asesinato es radical pero permanece a menudo ignorada y ha verdadero que fue el secreto mucho tiempo de los hitlerenos sobre el sentido de la solución final. Hitler guardaba el secreto sobre el significado de la solución final porque él se atacaba a la conciencia revelada para que triunfe la naturaleza biológica : la raza.
Sin embargo reconocer que tal elección de los Judíos a la conciencia universal (que se afirma en la voluntad de destruirla en beneficio de la raza, de la fuerza biológica según la naturaleza), significa también que el pueblo judío no es deicida sino al contrario el testigo de Dios vivo.
El silencio de la Iglesia, cuyos jefes eran con todo los mejores informados del mundo, es sin embargo una pasarela entre el crimen cristiano y el crimen nazi.
La lucha para el poder del Absoluto, no es la misma cosa que de afirmar la primacía de la fuerza sobre la revelación pero la articulación de un crimen sobre el otro es posible. Se llamó esta articulación la colaboración.


Notas del capítulo      14. La reciprocidad y la alienación religiosa

[1] Lo que Marcel MAUSS recapitula diciendo que desde el origen de las comunidades humanas las “oposiciones cruzan las cohesiones”.
[2] La conciencia afectiva para Lévy-Bruhl, por ejemplo, y la conciencia racional para Lévi-Strauss.
[3] Cf. LUPASCO, Stéphane. Le principe d’antagonisme et la logique de l’énergie, Paris, Hermann, 1951. Leer también : TEMPLE, D. “Le principe du contradictoire et les structures élémentaires de la réciprocité”, in La revue du M.A.U.S.S., N° 12, 1998.
[4] Cf. ALQUIE, F. La consciense affective, Paris, Vrin, 1979.
[5] Se puede confundir este imperativo con la obligación de Mauss. Esta es la expresión del sentimiento de humanidad que dicta sus condiciones de existencia. Sin la obligación de donar, de recibir y de devolver, la obligación de reciprocidad, no hay posibilidad de reproducir el advenimiento del sentimiento de humanidad.
[6] BENVENISTE, E. Problèmes de linguistique générale, Paris, Gallimard, 1966.
[7] El capítulo de Las estructuras elementales del parentesco, titulado “El principio de reciprocidad” es inmediatamente seguido, en efecto, por el capítulo titulado “La organización dualista”, como si la organización dualista fuera su aplicación. « Creemos, más bien, que ellas (las organizaciones dualistas) reposan sobre una base de reciprocidad que ofrece un carácter funcional y debe ser presentada independientemente en innumerables colectividades humanas. Como trataremos de mostrar, el sistema dualista no da a luz a la reciprocidad : constituye solamente su puesta en forma. » LÉVI-STRAUSS, C. Les structures élémentaires de la parenté, Paris, Mouton, (1947), 1967.
[8] LÉVI-STRAUSS, C. Paroles données, Paris, Plon, 1984.
[9] Para la lógica de esas manifestaciones, cf. LUPASCO, S. Le principe d’antagonisme et la logique de l’énergie, Paris, Hermann, 1951.
[10] Ahí hay todo un dominio que escapa al conocimiento ordinario, pero no a la investigación científica por poco que ésta no quede en un solo nivel.
[11] Cf. TEMPLE, D. y CHABAL, M. La réciprocité et la naissance des valeurs humaines, L’Harmattan, 1995.
[12] TEMPLE, D. “Le principe du contradictoire et les structures élémentaires de la réciprocité”, in La revue du M.A.U.S.S., N° 12, 1998.
[13] LÉVI-STRAUSS, C. Les structures élémentaires de la parenté, op. cit., p. 80.
[14] CERECEDA, V. “Las talegas de Isluga. Semiología de los tejidos andinos”, in Annales, año 33, N° 5-6, Paris, 1978, pp. 1017-1035.
[15] Cf. JAULIN, R. “Prefacio”, in DESHAYES, P. y B. KEIFENHEIM, Penser l’Autre chez les indiens Huni kuin de l’Amazonie, Paris, L’Harmattan, 1994.
[16] ALDEEB ABU-SAHLIEH, S. A. “Les ONG de défense des droits de l’homme en quête de légitimité en droit arabe”, in Transnational Associations, 1, 1998.
[17] « Creo en un solo Dios (…) y la vida de los siglos futuros, así sea. Creo también con una fe firme en todas las cosas contenidas en la palabra de Dios escritas o transmitidas por la Tradición y que son propuestas por la Iglesia, sea por solemne juicio, sea por el Magisterio ordinario y universal, para ser creídas como verdades reveladas por Dios. También abrazo firmemente y retengo en su conjunto y cada una por ella misma a todas (las verdades) que son enunciadas a título definitivo por la Iglesia a propósito de la enseñanza de la fe o de las costumbres. Además, adhiero con una obediencia escrupulosa de la voluntad y la inteligencia a las doctrinas que enuncian el pontífice romano o el Colegio episcopal cuando ejercen su Magisterio auténtico incluso si no tienen la intención de proclamarlas en un acto definitivo. » Actos de la Sante Sede, El Osservatore Romano del 25 febrero de 1989, in La Documentation Catholique, N° 1982, 16 Avril 1989.
[18] Citado por CARDONNEL, Jean. J’accuse l’Eglise, Paris, Calman Lévy, 1996.
[19] ALDEEB ABU-SAHLIEH, S. A. “Les ONG de défense des droits de l’homme en quête de légitimité en droit arabe”, op. cit.
[20] Citado por CARDONNEL, J. J’accuse l’Eglise, op. cit.
[21] Citado por RAWLS, J. Paz y democracia, el derecho del pueblo y la razón pública, ed. Francesa : La découverte, 2006, pp. 34-35. Leer también : FRIEDLANDER, S. La Alemania nazi y los Judíos, Límite máximo, Paris, 1997.


dimanche 22 février 2015

L'alphabet de Frédéric Bruly Bouabré

Parmi les excellents films de la trilogie "D'une langue à l'autre" de Nurith Aviv, les éditeurs (Montaparnasse) ont inclus un film de la réalisatrice sur l'alphabet de Bruly Bouabré. La synopsis précise: 


"La Côte d'Ivoire compte environ 600 000 Bétés. Leur langue n'est pas enseignée à l'école, où l'on apprend le français. Dans les années 1950, Frédéric Bruly Bouabré, issu de ce peuple, décide d'inventer une écriture à partir de sa langue. Pour créer son alphabet, il extrait de la langue bété 400 mots monosyllabiques et les représente sous forme de pictogrammes. Seuls quelques initiés pratiquent cette écriture mais les dessins de Bruly circulent dans les musées du monde entier. Tourné en Côté d'Ivoire, ce film, entrecoupé d'extraits de lettres envoyées à Théodore Monod, un proche de l'artiste, permet de découvrir l'alphabet de Frédéric Bruly Bouabré."
http://www.dailymotion.com/video/x34zqv_l-alphabet-de-bruly-bouabre_creation#.UN2L6-Qmbh5

Cet alphabet permet de reconstituer tous les mots et les phrases de la langue orale en utilisant les pictogrammes des 400 mots syllabiques sélectionnés. Ainsi, par exemple, pour écrire le nom de famille "Gbeuly",  il faut représenter deux idéogrammes: "Gbeu" qui signifie la cognée ou la hache, et "Ly" qui signifie la lance. 








Cette écriture a été comparée par certains chercheurs français aux rébus: 


"À vrai dire, ce que Bruly vient de réaliser n’est pas nouveau : le procédé nous est ainsi 
décrit dans l’Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné  des sciences, des arts et des métiers, sous la rubrique 
Rébus : "Jeu d'esprit assez insipide qui consiste à employer, pour exprimer des mots, des images 
des choses et des syllabes détachées, ou des portions de mots". Un jeu auquel cependant le poète 
Clément Marot, entre autres, se prêtait malicieusement. Par exemple, dans une Epistre du coq en 
l’asne : 
Une estrille, une Faulx, un Veau, 
C'est à dire estrille fauveau, 
En bon rebus de Picardie. 

C’est que le rébus, tel qu’il vient d’être décrit, évoque une pratique bien plus ancienne : il est partie intégrante de l’écriture hiéroglyphique, essentiellement pictographique,  de l’Égypte antique. Et voilà comment, de 

l’observation des pierres de Bekora, est venue la lumière, l’idée d’une écriture qui, en raison 
même de ses origines, se trouve naturellement associée, voire appropriée à la civilisation bété. " (Denis Escudier, 







lundi 31 décembre 2012

Revendications pour le travail des personnes peu ou non scolarisées


Bruxelles - Le 1 mai dernier, la fête du travail a réuni apprenantes et apprenants de la locale de Lire et Écrire Nord-Est à la Place Rouppe, pour la réalisation d’une Peinture-action visant à sensibiliser le public bruxellois sur la problématique du travail pour les personnes peu ou pas scolarisées.
Plutôt que de présenter au public des textes élaborés préalablement, les apprenants ont construit sur place leur propre matériel, haut en couleur ! Installés dans l’espace public,  ils ont peints 7 silhouettes humaines grandeur nature qui ont ainsi acquis petit à petit sous le regard des curieux, des yeux, une bouche, membres et corps. Ces panneaux en bois représentaient, tel un miroir, le « double » des apprenants et apprenantes devenus maçons, cuisiniers ou infirmières, des métiers qu'ils désirent apprendre ou qu'ils faisaient dans leur pays d'origine.

Toutes et tous étaient concentrés, penchés sur leur image, embrassant de leurs bras cet "autre", à la fois proche et différent. L’image d’un corps à corps m’est alors venue à l’esprit, comme s'il s’agissait d'un combat avec soi-même, ou alors d'une danse de couple

À certains moments, le public s'est joint aux apprenants, tel ce passant qui a peint très consciencieusement son double artiste-peintre.

Des espaces tableaux-noirs placés ici et là sur le corps de ces hommes et de ces femmes impassibles et muets se sont mis progressivement à parler : des revendications et des slogans y ont été transcrits à la craie, allusion symbolique à l’école qu’ils n’ont pas connue, ou si peu, et à leur volonté de ne pas lâcher prise ! Écrire ces textes, pour des apprenants d'alpha, est le fruit d'un processus "de fabrication de l'écrit", l'aboutissement de plusieurs mois de travail avec les formateurs et les formatrices, et donc un acte qui en soi est déjà porteur de beaucoup sens, au-delà des messages revendicatifs exprimés: "Tout le monde dit que j'ai le droit de travailler, mais je ne trouve pas de travail", "Et nous!?! Tout le monde a de droit de travailler!", "Je veux travailler et apprendre le français en même temps!", etc.

Narquoise, un léger rictus au coin des lèvres, chaque silhouette semblait décidément bien provocatrice.

Et au milieu de tout ce monde, comme il ne pouvait en être autrement dans une fête, enfants, conjoints, parents … beignets et jus de gingembre étaient de la partie, faisant aussi de cette journée un moment de convivialité et d'amitié.



La Peinture-Action a été réalisée avec la collaboration de ART MURAL Asbl.

La vidéo de cette action a été publiée sur Rhizome-tv à l'adresse suivante: 

dimanche 9 décembre 2012

Le don des immigrés: redonner du sens aux Européens?

Depuis le mois de septembre je suis "bénévole alpha en cours du soir". Cela signifie que j'accompagne un groupe d'apprenants alpha, deux heures par semaine, de 19h00 a 21h00.

Je voudrais faire rapidement quelques commentaires sur le sens du bénévolat, car ne sont pas toujours bénévoles ceux qui pensent l'être.

Les bénévoles de l'association où je travaille ont fait un petit bilan du premier trimestre. Ce qui en ressort: une expérience humaine. incomparable, "fantastique", "c'est très enrichissant humainement"... Le bénévolat est à remettre en question dans beaucoup d'aspects, mais une chose est sûre: nous sommes ici face à un don des apprenants à leurs formateurs: l'occasion de pouvoir donner d'eux-mêmes pour participer au maintien d'une certaine humanité, dans une société où, crises obligent, l'individu devient de plus en plus sollicité au détriment du "collectif". D'une certaine façon, les apprenants mauritaniens, guinéens ou marocains, permettent aux formateurs de se sentir plus humains, plus au service de l'humanité.

Ceci n'est pas sans me rappeler une expérience dont j'ai pris connaissance récemment. Un projet d'accueil pour personnes en difficulté psychologique: ce sont des hommes PEULS immigrés qui reçoivent dans leur foyer de la "communauté du Vivier" des Belges qui ne veulent plus aller dans des structures d'accueil classiques.
http://www.syfia.info/index.php5?view=articles&action=voir&idArticle=1156

Récemment, un jeune étudiant d'anthropologie de Liège me parlait d'une association qui envoyait des jeunes Belges en réhabilitation dans des villages africains, où ils retissent des liens sociaux à partir d'activités productives quotidiennes qu'ils partagent avec les villageois.

Mais que proposent ces villageois africains aux Européens, que l'Europe n'est pas en mesure de leur donner?  Comment est-il possible que malgré les centaines de structures d'accueil, les formations de tout genre aujourd'hui disponibles sur le marché professionnel  ou  les milliards d'euros engagés dans des associations et des projets sociaux, les pays européens ne soient pas en mesure de satisfaire les demandes plus affectives, psychologiques ou existentielles de leurs populations? N'y a-t-il pas ici une véritable coopération du sud au nord, insoupçonnée et silencieuse, car enfouie dans l'intimité des liens sociaux?


samedi 17 novembre 2012

Pour comprendre les indignations

Dominique Temple à publié en 2011 un commentaire qui nous permet de comprendre les impasses vers lesquelles se dirigent les mouvements ou "révolutions" populaires, en Afrique, en Europe et ailleurs, si elles ne  débouchent pas sur une analyse des valeurs qu'elles ont fait naître (solidarité, par exemple)  et la compréhension des structures de production de ces valeurs (le partage).

http://dominique.temple.free.fr/reciprocite.php?page=journal_2&id_article=224

mai 2011

Dominique Temple
L’homme nu
Valeurs constituées ou Matrices de la valeur ? Hommage à Alberto Santacruz (Paraguay)

Les communautés amérindiennes ont pu vérifier pendant cinq siècles que dans le champ de l’économie, cela ne servait à rien de se référer à des valeurs éthiques face à des occidentaux qui leur opposaient leur maîtrise rationnelle des lois de la nature. Elles ont approuvé cette réflexion d’Alberto Santacruz [1] : “El cacicazgo ha fracasado frente a la colonización, hoy hemos encontrado el medio de superarla, y es el Consejo” [2]. Alberto Santacruz n’oppose pas des valeurs amérindiennes au système de l’exploitation capitaliste qu’il appelle la “colonización”, il dénonce au contraire le cacicazgo. Il entend par là l’expression du prestige du plus grand donateur dans une communauté de réciprocité.
Nous avons d’abord interprété la critique d’Alberto Santacruz comme la dénonciation de l’imaginaire dans lequel les communautés qui obéissent au principe de réciprocité se représentent leurs sentiments éthiques de référence : le prestige. Nous avons mis en cause la contradiction entre deux systèmes de production, l’un ordonnant la production à la redistribution en vue du prestige, l’autre ordonnant la production à l’échange en vue du profit. Le choc des civilisations européenne et amérindienne illustre la contradiction de ces deux systèmes de façon très vive. Il eut lieu en effet au moment où, les Européens maîtrisant de plus en plus rationnellement leur production, l’échange permettait d’établir des relations objectives et complémentaires entre les facteurs de production. En Europe, au XVIIe, on commençait à établir les relations sociales en fonction du rapport des choses entre elles, et l’on changeait la définition de la monnaie : elle ne mesurait plus, en effet, l’utilité de la production en fonction des besoins des hommes mais en fonction du rapport de force entre propriétaires. Le système de libre-échange était en plein essor. Les conquistadors brûlèrent les étapes, éblouis par l’or et l’argent, fétiches de la nouvelle forme de la valeur, la valeur d’échange. Sur le continent amérindien, rien ne laissait prévoir une telle évolution. Toutes les économies et plus particulièrement celle des empires étaient des systèmes de réciprocité où le prestige s’acquiert en proportion de ce que l’on redistribue. Que les Espagnols aient été reçus comme des Dieux prouve que l’on attendait d’eux une redistribution majeure, et ce fut le quiproquo.
Alberto Santacruz reconnut cet antagonisme de civilisation. Sa réflexion commençait même par une comparaison des références occidentales et des références communautaires, mais la critique du cacicazgo vise le prestige qui représente les sentiments éthiques d’une conscience affective. Or, c’est cette conscience affective qui est frappée d’impuissance face à la connaissance rationnelle des Européens, face à la raison utilitariste dans le domaine économique [3]. Ce n’est donc pas seulement l’imaginaire du prestige qui est jugé impuissant face au capitalisme mais toute valeur. Cependant, pour s’opposer au système capitaliste, Santacruz ne recourt pas à des valeurs universelles délivrées de l’imaginaire de chacun : la responsabilité, la liberté… il ne recourt pas au symbolique pur [4]. Les valeurs des communautés amérindiennes ne sont pas différentes en effet des valeurs éthiques de toutes les autres communautés du monde, mais elles ne sont pas plus capables que les valeurs éthiques auxquelles croient les Tunisiens, les Egyptiens, les Espagnols, les Portugais, les Russes ou les Français d’endiguer le système capitaliste. Aucune valeur n’est en effet susceptible d’enrayer l’économie occidentale parce que celle-ci s’est donnée comme lois, les lois de la nature.
Pourquoi les valeurs humaines sont-elles impuissantes ? Les valeurs humaines sont les représentations de sentiments éthiques qui par leur nature affective se manifestent comme des commandements absolus, des impératifs catégoriques. Le sentiment d’être humain dans une société organisée de façon complexe est de ce fait irréductible à tout autre, et cette exclusivité est exacerbée dans les systèmes de réciprocité centralisée de type religieux ou les empires de redistribution. Si la valeur est partout le signe d’une émancipation de l’homme qui accède au symbolique, et si nul ne peut se soustraire à la Loi sans y perdre son humanité, il n’empêche que l’absolu qui caractérise la valeur de référence d’une société donnée conduit à l’affrontement avec les autres, et cette toute puissance se convertit en une faiblesse mortelle.
Cependant, la formule d’Alberto Santacruz récuse la colonización tout entière : « hemos encontrado el medio de superarla ». Quel est ce moyen ? C’est une structure sociale : el Consejo, une structure de réciprocité tout aussi fondamentale que l’Alliance ou la Filiation, mais qui ne doit plus rien à la nature, qui s’affirme comme strictement économique et politique, selon la volonté des hommes. El Consejo, c’est la démocratie directe, l’assemblée communautaire. Le mot “communauté” renvoie aux relations de réciprocité qui permettent aux hommes de vivre ensemble dès l’origine.
Ce ne sont pas les valeurs éthiques qu’oppose Alberto Santacruz à la colonisation, et tous les Amérindiens qui ont réfléchi à cette question, ce sont les structures de production de ces valeurs [5].
Mais alors pourquoi la réciprocité permet-elle de vaincre la colonización ? Parce que si la réciprocité est la matrice des valeurs humaines, il est possible de maîtriser rationnellement les différentes structures de production des valeurs humaines.
Ainsi, les Aymara des Andes étudient l’ayni, la réciprocité binaire simple, que l’on appelle souvent le face à face. Ils montrent comment les relations d’ayni constituent des réseaux, puis des marchés, puis des systèmes semi-complexes (l’ayllu, la marka), et comment la valeur signifie un sentiment qui réunit et conjoint la dignité, la justice et l’amitié : la chhuima, dont l’efficience peut s’apprécier dans tous les domaines de la vie communautaire [6].
La conception du “marché” reçoit alors deux acceptions : l’une, occidentale, qui privilégie un équilibre entre la force de travail des uns et la force de domination des autres ; l’autre, communautaire, selon laquelle la valeur est la représentation du travail qui satisfait le besoin d’autrui. Ici, la réciprocité est nécessaire pour donner sens au travail. Hors de la réciprocité, le travail n’acquiert pas de dimension sociale ni de caractère éthique, et ne peut s’exprimer comme valeur.
L’habitus de se référer aux “valeurs constituées” acquises au cours de l’histoire, attribuées parfois à la grâce divine ou à l’inné génétique lorsque l’on a perdu de vue leurs structures de production, est si prégnant dans la société européenne que nos contemporains interprètent l’actualité de l’Indianité comme l’actualité de valeurs qui auraient été masquées, recouvertes ou effacées par la colonisation et l’exploitation capitaliste. Et l’on exhume les valeurs de paix et d’harmonie. L’écologie occidentale notamment prête aux Amérindiens l’idéal de trouver leur place dans l’équilibre des forces de la nature. L’équilibre existe, il est vrai, dans la nature puisqu’une force physique quelle qu’elle soit est nécessairement limitée par une force antagoniste, et les êtres vivants ne peuvent se concurrencer les uns les autres que pour autant que la faiblesse des uns n’entraîne pas la disparition des autres. Si le lion tuait toutes les gazelles, il mourrait de faim, mais les lionceaux meurent de faim avant que toutes les gazelles ne soient détruites de sorte que l’équilibre entre le troupeau de gazelles et le lion est la condition de la survie du lion. Le lion ne tue qu’une gazelle par jour et l’hirondelle dont nous admirons les virevoltes tue environ huit cent fois par jour… il n’y a pas d’être vivant qui ne tue pour se nourrir. L’équilibre de la nature est toujours une harmonie de meurtres !
Toutes les communautés amérindiennes ont le plus grand respect de la nature, mais aucune ne s’est jamais référée aux conditions de la nature, qui représentent pour elles le chaos. Les sagesses des communautés amérindiennes sont opposées au matérialisme naïf de l’écologisme occidental. Pour toutes les communautés que j’ai rencontrées, aussi bien chez les Shuar que chez les Guarani ou les Shipibo ou dans le Chaco, la conscience est une conscience affective et spirituelle issue de la réciprocité, mais il est vrai que la réciprocité a pris une telle importance à leurs yeux qu’elles l’ont transférée à la nature, et qu’elles ont invité le manioc et le maïs, les lamas et les brebis… à des relations de réciprocité en les considérant de façon humaine. Les communautés soignent la terre comme si elle était humaine, et fabriquent par conséquent des chimères de réciprocité qui produisent des sentiments humains vis-à-vis de la nature, du moins vis-à-vis de la nature qu’elles apprivoisent ou cultivent, celle qu’elles n’apprivoisent pas ou ne cultivent pas demeurant sauvage (mais il arrive que même avec la nature sauvage ou inconnue, elles entretiennent des relations de réciprocité, de réciprocité négative !) [7].
Il est vrai que la représentation des valeurs éthiques dans les “esprits” peut conduire au même fétichisme que la représentation de la valeur d’échange dans l’or ou l’argent. Mais avant d’être des esprits fétichisés dans les représentations occidentales ou même indigènes, les sentiments nés de la réciprocité sont les manifestations de la nature humaine, le kakarma des Shuar, le teko des Guarani ou la chhuima des Aymara…
Cependant, la lutte entre ceux qui utilisent la raison dans leur intérêt et ceux qui agissent au nom de valeurs éthiques en fonction de leur foi est terminée. Les premiers sont les vainqueurs, les seconds les vaincus. La situation pourra changer seulement si les partisans de l’éthique comprennent comment produire leurs valeurs de façon rationnelle. Ils disposeraient aussitôt du recours de la raison au même titre que leurs adversaires, et pourraient créer une forme de pouvoir nouvelle : non plus le pouvoir d’asservir mais le pouvoir de servir. Ils auraient surtout la possibilité de maîtriser l’absolu de leur conscience affective, et d’apprécier les valeurs d’autrui, ce qui mettrait fin à la cause de leur impuissance.
Notre proposition est de comprendre comment on engendre de façon rationnelle les références communes du vivre ensemble, plus précisément quelles sont les structures économiques et politiques qui permettent à chacun de participer à la genèse des valeurs éthiques, et de doter ces structures fondamentales de territorialités précises pour que les valeurs produites ne s’affrontent pas entre elles, ce qui est un problème de constitution.
Quelle est l’actualité de la dynamique dite amérindienne pour les occidentaux indignés du système capitaliste ? Les occupants de la place Tahrir ou de la Puerta del Sol n’opposent pas des valeurs, coptes ou islamiques, catholiques ou communistes, à d’autres valeurs socialistes ou libérales. Ils se présentent nus, c’est-à-dire en mettant de côté leurs valeurs de référence, leur foi. Ils se présentent les uns aux autres dans une assemblée qui est une expérience de démocratie directe [8] car ils font l’expérience à leur tour que signifiait le premier temps de la proposition indienne “le cacicazgo ha fracasado”, il y a quarante ans, pour les communautés d’Amazonie et des Andes (les valeurs sont impuissantes face à la raison utilitariste).
Sur les places égyptiennes, tunisiennes, espagnoles… comme dans les veillées des communautés amérindiennes, les jeunes gens font l’expérience de la rencontre avec autrui, la rencontre initiale, la même que celle des premiers hommes. Ils sont étonnés de se retrouver si nombreux. Ils découvrent les fondements (par exemple le partage) qui donnent accès au deuxième temps révolutionnaire qu’Alberto Santacruz exprimait à sa façon : “superar la exploitación” ! La révolution n’est pas une affaire de spécialistes ou de mercenaires armés ou cagoulés, d’hélicoptères ou de tanks, elle est celle de l’homme nu, elle est à la disposition de tous, elle est immédiate, elle n’est pas une fin, elle est un commencement.
Il leur faut à présent transformer la démocratie directe en structures sociales génératrices des valeurs communes, il leur faut, comme dit un “résistant” de longue date, passer de l’indignation à l’engagement.
Il est nécessaire de reconnaître quelles sont les structures sociales de base qui permettent de réaliser le principe de réciprocité, leurs formes positive ou négative ainsi que leurs niveaux de réalisation, leurs modalités d’articulation, et quelle est la valeur spécifique que chacune produit [9]. Il sera alors possible de proposer une inflorescence de solutions économiques et politiques pour un investissement sans limites de l’énergie psychique qui ne mettra pas en péril ni la nature ni l’humanité.
Il est surtout indispensable de libérer la raison de l’emprise exclusive de la logique de la physique qui ne permet que de comprendre comment se fabriquent des outils mécaniques. Il est indispensable de s’enquérir de la logique qui traite des relations intersubjectives, afin de pouvoir créer non pas du pouvoir militaire ou du pouvoir monétaire rivé à la force que l’on emprunte à la nature et à ses lois, mais les sentiments d’une conscience libre de toute force, ce que veut dire l’homme nu.


Notes

[1] Responsable de la communauté des Nivaklé du Paragay, Président du Premier Parlement du Cône Sud, qui détourna en développement alternatif le projet d’anthropologie que des progressistes de cette époque proposaient comme mode d’intégration de l’Indianité (le projet Marandu, 1974).
[2] « Le caciquat a échoué face à la colonisation, aujourd’hui nous avons retrouvé le moyen de le dépasser, et c’est le Conseil ».
[3] Rien ne montre mieux sans doute cette antinomie que la conception de la guerre : tandis que les uns s’interdisent d’utiliser des armes meurtrières car leur but est de faire des prisonniers ou un prisonnier qui sont ensuite immolés dans un sacrifice religieux, les autres fabriquent les armes les plus performantes possible pour tuer le plus possible.
[4] Ni à la raison utilitariste comme le proposent d’autres civilisations dans l’espoir de retourner contre les occidentaux leur propre dynamique.
[5] Alberto Santacruz présida le premier Conseil Indigène du Paraguay qui devait servir de référence au “Conseil Aguaruna Huambisa” du Pérou, dans les années 70-80.
[6] Dans le numéro 35-36-37 de la Revista Iberoamericana de Autogestión y Acción Comunal (INAUCO, 2000), Jacqueline Michaux et ses collaborateurs ont présenté une étude d’un système semi-complexe de réciprocité : l’ayllu des Quechua et Aymara de Bolivie et du Pérou. Chaque communauté est à même aujourd’hui de faire un travail de base similaire. Laissons les différentes communautés ériger leur label de réciprocité. Mais, encore une fois, il ne s’agit plus de parler au nom des valeurs, si authentiques et excellentes soient-elles, et quelle que soit leur efficience, car elles sont inopérantes face à la force du système capitaliste (la concurrence irrépressible des êtres vivants et l’interaction des forces physiques de la nature), il s’agit de comprendre comment se constituent les matrices des sentiments humains.
[7] Si l’on veut situer l’énergie psychique dans la nature, il faut reconnaître qu’elle résulte de la relativisation contradictoire des énergies physique et biologique, c’est-à-dire qu’elle se développe aux dépens de l’énergie physique et de l’énergie biologique ; ou encore reconnaître que dans la nature se déploient non seulement deux dialectiques antagonistes (celle que décrit la physique avec le principe d’entropie, et celle que décrit la biologie à partir de la généralisation du principe de Pauli), mais encore une troisième dialectique : celle de l’énergie psychique. Il devient alors possible de postuler la présence de l’énergie psychique dans tout événement de l’univers, sous une forme que l’on pourrait dire “immergée” lorsque domine l’énergie physique ou la matière-énergie biologique, et sous une forme “émergente” dans le cas contraire. L’émergence de l’énergie psychique dont témoigne en particulier le phénomène humain, est aujourd’hui décrite par les neurosciences non seulement dans les systèmes cérébraux mais au sein des neurones, des protéines, et même de molécules très simples, bientôt des atomes, et elle sera inéluctablement reconnue comme constitutive de l’univers au même titre que l’entropie et la néguentropie. Il ne sera alors plus possible de réduire l’énergie psychique à l’énergie physique ou biologique. Par contre, on pourra reconnaître à tous les êtres de la nature une conscience affective et peut-être des langages spécifiques.
[8] Que l’on retrouve dans les crises révolutionnaires : la Commune de Paris, les Soviets, le Printemps de Prague, les Cent fleurs, Mai 68…
[9] Voir site : Réciprocité-Reciprocidad.

En bref: associations ou entreprises coloniales?

Les ong et autres associations sociales destinées à accompagner les immigrés dans leur processus d'intégration -c'est-à-dire la grande majorité des associations bruxelloises- sont-elles les nouvelles administrations coloniales contemporaines?
L'alphabétisation  - mais surtout le regard occidental porté sur les immigrés comme non-lettrés, non-alphabétisés, non-scolarisés qui en est indissociable- n'a-t-il pas tout du discours civilisateur porté sur les colonisés tout au long de l'histoire?
Le terme même de "formateur", utilisé en éducation permanente et dans toutes les associations d'éducation d'adultes, n'évoque-t-elle pas  l'idée même de mise en forme, de "formatage"... des corps et des esprits, des comportements et des pensées des immigrés.
"Il faut" est sans doute l'expression la plus fréquemment énoncée par les apprenants en alphabétisation lors des sessions de formation:  "il faut s'inscrire à Actiris", "il faut s'inscrire à l'office des étrangers", "il faut manger des fruits et les légumes frais", "il faut trier les déchets", "il faut parler français", "il faut avoir un titre de séjour"...
Le "parcours d'intégration", discuté actuellement à Bruxelles, sera nous dit-on un parcours "d'accueil": mais de quel accueil parle-t-on lorsque les paroles de bienvenues ne sont données que sous la forme d'injonctions et de conditionnement: "il faut... sinon".
Dompter les corps et les esprits... n'était-ce justement pas cela l'entreprise coloniale...
Pourquoi les ongs de développement ne font-elles pas appel aux milliers de résidents africains ou asiatiques sans emplois en Belgique pour comprendre, accompagner ou piloter les projets qu'elles soutiennent dans le sud?
Pourquoi ne pas valoriser les compétences d'organisation des familles immigrées pour mettre en place les projets citoyens des quartiers et des communes?
Pourquoi ne pas partir des connaissances des immigrés sur leur langue, leur pays, leur culture pour construire avec eux une compréhension plurielle du monde d'aujourd'hui?





dimanche 23 septembre 2012

La gratuité des biens premiers



janvier 2012

Droit à la réciprocité

Dominique TEMPLE


Texte publié dans: http://dominique.temple.free.fr

La gratuité des biens premiers
Les biens que la nature assure à l’homme à l’origine, les biens premiers, ne peuvent qu’être partagés. L’argument fut emphatiquement développé lors de la Révolution française :“si une société n’est pas capable d’offrir à ses citoyens les conditions d’existence que lui offrait la nature, elle n’est pas digne d’être dite humaine”.

Ces biens, l’air, l’eau, la terre et le feu nécessaires à la vie des hommes étaient jadis en quantité inépuisable. Le développement de la société modifie aujourd’hui cette donnée. Les richesses de la terre apparaissent désormais en quantité limitée. Or les biens premiers qui doivent être à la disposition de tous, sont aujourd’hui réservés à une part de plus en plus restreinte des hommes y compris au sein des sociétés les plus riches.

Les biens offerts par la nature en quantité limitée doivent donc être retirés du champ du profit. Les végétaux et les animaux doivent également être protégés parce qu’ils contribuent aux équilibres biologiques dont dépend la vie sur terre : le plancton, les poissons, les oiseaux…

Les biens créés par la société, l’éducation, l’enseignement, l’information, la protection sociale doivent être gratuits“Si une société n’est pas capable d’offrir à tous ses propres créations, elle n’est pas digne…”

Le droit à la réciprocité

L’allocation universelle a été proposée dès la Révolution française : elle doit permettre à chacun, dans une société ou l’accès aux biens est monétarisé, de faire face à autrui en totalesécurité, et de n’accepter ses conditions qu’en toute liberté.

Elle doit être sans condition, car seul le do ut des (je donne pour que tu donnes) ouvre le droit de chacun à faire valoir ses compétences. Le pouvoir de donner à son tour est le droit à la réciprocité , droit de participer aux relations qui fondent le sujet en tant qu’humain en chacun des membres de la société.

Le droit à la réciprocité se heurte fondamentalement au droit bourgeois. La bourgeoisie veille en effet à ce que le salarié ne soit pas en mesure de négocier les conditions de son travail. Elle imposa d’abord que toute la plus-value se convertisse en profit capitaliste. Après la crise de 1929 et la deuxième guerre mondiale, elle consentit au prolétariat un “revenu”, mais à la condition que la consommation de ce revenu assure la croissance du capital. Néanmoins, le prolétariat a pu convertir une partie de ses bénéfices en relations de réciprocité : les conventions collectives, le salaire minimum, la sécurité sociale, les allocations familiales, la retraite, la limite du temps de travail, les congés payés…

Aujourd’hui, le crédit permet de démultiplier la consommation mais une consommation de plus en plus productive (du capital) et de moins en moins productrice (du bien commun) : entre l’une et l’autre se crée une contradiction jusqu’ici non résolue [1]. Quant à la question de la production des valeurs éthiques, elle demeure toujours en suspens.


La limite au profit


Limiter le profit permettrait de transformer l’investissement lucratif en investissement non-lucratif ; le pouvoir d’asservir en pouvoir de servir ; la propriété privée en propriété universelle ; l’entreprise individuelle en entreprise responsable ; la société anonyme en entreprise communautaire ; la concurrence en émulation ; le profit en prestige social. Cette substitution de paradigme ne limiterait ni l’investissement ni la croissance mais en changerait la finalité.

Le système capitaliste subordonnait jusqu’à présent l’information, l’éducation, l’enseignement, la recherche scientifique à la propriété privée. Qui maîtrisait l’information par la privatisation de la télévision et de la radio, du téléphone et du télégraphe, disposait dupouvoir. Marx annonça que la technique affranchirait la société du travail pénible, mais il n’a pas imaginé que la technique échapperait des mains de l’homme, et encore moins que la technique ainsi libérée imposerait le principe de réciprocité ! L’Internet est pourtant cette conscience humaine cristallisée devenue vivante qui se développe hors du contrôle des individus, et qui, parce qu’il est universel et gratuit, permet de substituer la réciprocité à l’échange.

La génération qui naît aujourd’hui ne pourra pas même reconnaître le monde dans lequel nous vivons. La réciprocité sera pour elle si naturellement assumée que personne ne pensera à la nommer au départ de ses actes. Elle sera redevenue une condition préalable d’existence mais affranchie des aliénations qui la dévoyaient. Et les murs de la mer rouge se refermeront.


Notes

[1Consommation productive : la dépense d’énergie que chacun subit au cours de son travail ou de son activité, par exemple d’un sportif, autrement dit le catabolisme. Consommation productrice : la consommation de matière première et d’énergie utilisée pour reconstruire son intégrité, autrement dit l’anabolisme. Marx appelait cette dernière la consommation vraie.